lunes, 2 de noviembre de 2009

BIEN HALLADOS

Por fin he dado con el "truquito" para entrar en mis viejos blogs. Está visto que el asunto de la informática y demás zarandajas no es mi fuerte.
De todas formas, ya estoy aquí y el blog está redivivo. Ahora sólo me falta acordarme de cómo se configuraba el texto al viejo estilo y tal y cual.
Seguiremos informando (o más bien comentando)

miércoles, 26 de noviembre de 2008

LA MAQUINITA

Qué miedo da. Cómo deben de estar las cosas para que la Reserva Federal de Estados Unidos, la FED, se decida a darle a la manivela, con lo peligroso que es ese sistema de poner en marcha la máquina de imprimir billetes.
Como todo el mundo sabe, un exceso en la "fabricación" de billetes de banco (tanto los de papel que se tocan, como los electrónicos que se apuntan en las cuentas) puede conducir a la inflación, pero eso es en circunstancias más o menos normales.
El presidente de la FED, Ben Bernanke, ha decidido poner en práctica una vieja teoría que ya explicó según dicen en el año 2002, cuando parecía muy muy lejana la amenaza de una crisis económica y más aún la posibilidad de una depresión con deflación, como ahora. En opinión de Bernanke, un buen método para combatir la deflación es el de inundar con dinero el mercado. El propio peligro de que los precios bajen de forma incontrolada absorberá ese exceso de capital y frenará la tendencia contraria, la inflacionista.
Vamos, algo así como que cuando la tierra está muy seca, ya puedes regarla durante un buen rato, que no se producirá una inundación. En el caso contrario, cuando se ha caído agua al suelo, hay que pasar la bayeta para secarlo y eso es lo que suelen hacer los bancos centrales restringiendo el crédito y encarenciendo el precio del dinero.
Ahora toca lo contrario, regar sin miedo a la inundación. Al menos eso es lo que piensa Bernanke, que va a provocar una lluvia artificial con nada menos que 800.000 millones de dólares (615.000 millones de euros) a base de darle a la maquinita para facilitar el crédito a las familias y a los pequeños y medianos empresarios, que en definitiva son los que mueven la economía. Pero que no se nos olvide, que hasta la tierra más reseca acaba saturándose de agua y entonces es cuando llegan las inundaciones.

lunes, 24 de noviembre de 2008

LA SOLUCIÓN BRITÁNICA-2

De nuevo parece que Gran Bretaña toma la iniciativa en esto de buscar soluciones imaginativas para salir de la crisis. Primero fue el "plan Brown" para ayudar a los bancos en dificultades prestándoles lo que podría ser un "apoyo crítico". Esto es, estableciendo un control para evitar que siguieran los desmanes de los directivos sin entregarles el dinero a cambio de nada. Después de pensárselo un poco, el resto de Europa le siguió y detrás el resto del mundo, desechando el plan de George Bush, que tuvo que tragarse el suyo y hasta el final ha demostrado que ha sido un presidente nefasto en todos los órdenes y no sólo en el de la paz internacional.
Ahora el gobierno británico nos sorprende con su rebaja del IVA para estimular el consumo. Los habitantes de las islas pagarán un 15 por ciento de IVA, que es el tope mínimo permitido por la Unión Europea en ese tramo, en lugar del 17 y medio que abonaban hasta ahora. Ese pequeño ahorro lo podrán dedicar a adquirir más bienes y servicios que, aunque también estén gravadas con una fiscalidad menor supondrán un incremento en la recaudación, ya que de otra forma no se hubieran podido comprar. Y no es sólo el IVA, también se estudian rebajas y aplazamientos en otros impuestos.
Se trata de volver a la vieja y eterna fórmula de que con menos fiscalidad, los consumidores disponen de más renta para gastar. De esta manera, el dinero vuelve al torrente monetario y se dinamiza la economía. Las fábricas producen más, contratan a más obreros que a su vez consumen más y el Estado recauda más impuestos. Creo que ya lo hemos contado otro día.
En teoría, no está mal. El problema es que si hay algún fallo en ese circuito, el Estado recaudaría menos y aumentaría el déficit público. Con eso parece contar el Gobierno británico, cuyo canciller del Exchequer, Alistair Darling, (el ministro de Hacienda para entendernos) está dispuesto a levantar el tope del 40 por ciento de endeudamiento para dar vía libre a esta medida.
El resto de Europa, como ocurrió la otra vez, se mantiene a la expectativa, mientras de momento la canciller alemana, Angela Merkel, insiste en restringir el gasto público comunitario. Ya veremos si dentro de poco los demás gobiernos de la Unión no se ponen en fila india para imitar a Gordon Brown en la rebaja (tímida) de impuestos.

jueves, 20 de noviembre de 2008

¡QUE VUELVEN LOS RUSOS!

No sé que les parecerá a ustedes, pero para mí esto es un sinvivir. Después de estar un par de días sin aparecer por el blog debido al catarro-gripe-virus de equipamiento de serie de todos los otoños, me encuentro a la vuelta con que los rusos amenazan con volver de nuevo.



Así que era verdad. Así que había rusos en la costa. Lo que pasaba es que eran otros rusos. El pobre viceprimer ministro de la Federación, Alexander Zukhov, estaba bien informado, aunque se equivocó de rusos. Y es que claro, aquello es tan grande y hay tanta gente, que aunque seas el que más manda después de los que mandan de verdad, pues te equivocas de empresa.



Qué se le va a hacer, tan despistado como nuestro ministro de Industria (su nombre es Miguel Sebastián), que casi se tiene que enterar por los periódicos de lo que había dicho el vice ruso, a pesar de que se había entrevistado con él un rato antes.



Bueno, el caso es que ahora sí que parece que vienen los rusos a por Repsol. Sólo que en lugar de llamarse Gazprom, se llaman Lukoil. Una empresa que no es tan grande como Gazprom, pero sí lo suficiente como para hacerse no ya con el 20 por ciento de la petrolera española, sino para comprar hasta cerca del 30 por ciento y convertirse en el Gran Hermano, capaz de controlarlo todo desde Rusia (con amor o sin amor, que eso ya se verá). Y no compran más porque entonces tendría que lanzar una OPA, que si no...



¿Y el Gobierno español? Pues ya ha dejado correr por ahí que tampoco le gusta la idea, que quiere que Repsol siga siendo española, porque aunque Lukoil no es estatal como Gazprom, sino que es privada, si hace falta el sistema intervencionista de Rusia puede convertir a cualquier empresa en un peón de la política económica del Kremlin.
Y no olvidemos que Repsol es una empresa energética y, por tanto, estratégica. Lo que viene a significar que no nos interesa que haya gobiernos extranjeros con posibilidades de meter las narices en su gestión.



Si es lo que yo digo. Esto nos pasa por privatizar empresas que no era necesario privatizar porque daban beneficios, como Repsol. Hay que privatizar lo que arroja pérdidas y el que quiera comprar, que compre. Pero el ya viejo capitalismo de los años 80, 90 y, si me apuras, hasta de los 100, lo hizo al revés. Ahora empezamos a pagar las consecuencias.

lunes, 17 de noviembre de 2008

EL G-VEINTITANTOS Y UN PATO COJO

El título de este lunes yo creo que es aceptable, aunque me gustaba más algo así como "Más de veinte reunidos, pero sobra uno y falta el principal, así que va a haber poca tela que cortar", lo que pasa es que yo creo que es bastante menos periodístico y resulta demasiado largo para el tamaño de esta columna.
Por eso he optado por este otro, que además es el primero que se me ha ocurrido, seamos sinceros del todo. Ustedes dirán lo que quieran, pero a mí me parece que después de todo lo que tuvieron que luchar el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y toda la diplomacia española, resulta que no debía de ser tan difícil conseguir una silla en Washington cuando también participaron Holanda y la República Checa (a mí eso de llamarle "Chequia" no me acaba de gustar).

En cualquier caso, éxito de la diplomacia española y de los miembros del Gobierno que han conseguido que nuestro país estuviera representado en una reunión que, si bien puede que no sea trascendental, por lo menos ha dado más de lo que se esperaba. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el anfitrión es el tradicional "pato cojo" que este año celebrará su última Navidad, POR FIN, en la Casa Blanca y el que de verdad empezará a decidir a partir del 20 de enero excusó su asistencia.

Yo sinceramente no me esperaba mucho más que las clásicas buenas palabras que suelen decir los políticos cuando no se ven capaces de hacer, pero al menos, la declaración de cinco folios aprobada en Washington el sábado establece un acuerdo global contra la crisis, incita a las grandes potencias a lanzar un plan masivo de acción pública, da luz verde a la reforma del sistema financiero y reconoce el compromiso para acelerar la liberalización comercial.

Pobres "neocons", tan jóvenes y ya prejubilados. Tendrán que consolarse contando los millones de sus indemnizaciones y de sus "stock options".

Se trata del primer paso para salir de la crisis y, por chocante que resulte, lo ha dado un pato cojo.

viernes, 14 de noviembre de 2008

¡QUE YA NO VIENEN LOS RUSOS! (PFUUUUH)

EDICIÓN DE NOCHE


Pues eso, para una vez que me da por jugar a los profetas, resulta que voy y acierto. Si lo sé, hubiese empezado el jueguecito hace treinta años, a lo mejor no estaba así, pero permítanme decirles que siempre he creído que el de profeta es un papel que debería estar estrictamente prohibido a los periodistas, que sólo tienen que contar lo que ha ocurrido. Pero en fin, como yo ya casi no soy periodista, me permití caer en la misma trampa de algunos otros que siguen en activo.
Sólo tienen que leer un poco más abajo, en el comentario que hice ayer. A mí me parecía que tantos mohínes como estaba haciendo el Gobierno iban a tirar por tierra la pretensión del gigante estatal ruso Gazprom de controlar a la privatizada Repsol, privatizada pero estratégica al fin y al cabo.
"No lo veo, me chirría, etc"... y claro con comentarios en público como esos, más los que se habrán hecho en privado (que son los buenos de verdad), enseguida ha llegado aquello del "donde dije digo, digo Diego" (¿cómo se dirá en ruso?). Se diga como se diga, Gazprom ha reculado, el vicepresidente ruso ha mirado hacia el cielo silbando y aquí paz y después gloria...
Eso sí, sobre todo gloria para los accionistas de Sacyr-Vallehrmoso, propietaria del veinte por ciento del capital de Repsol, que ayer vieron cómo sus títulos subían más del cinco por ciento. Una ganancia que no está mal para un solo día, la verdad sea dicha.

jueves, 13 de noviembre de 2008

¡QUE VIENEN LOS RUSOS!

La verdad es que tenía que ocurrir tarde o temprano. El gigante ruso Gazprom es tan grande que parece lógico que se le queden pequeños los límites incluso de un país tan gigantesco como el suyo.



En España ha visto un bocado exquisito como es Repsol, con fuerte implantación en Iberoamérica, y ha dicho "a por ellos". Un "a por ellos" que se ha visto favorecido porque la inmobiliaria Sacyr-Vallehermoso, que es el principal socio de la petrolera con el 20 por ciento de su capital, no anda extraordinariamente sobrado de liquidez y hace poco anunció que quería vender el paquete accionarial que todavía tiene en Repsol.


Se acabaron los buenos tiempos de la burbuja inmobiliaria y hay que hacer caja. Y si además cae el valor de las acciones de Repsol (y de todos los demás), pues a lo mejor es el momento de deshacerse de activos que se compraron con lo que producían las vacas gordas. De momento, en Sacyr "han admitido" la existencia de contactos "con inversores", aunque de momento lógicamente no han querido dar muchas pistas sobre el asunto.



¿Y a todo esto, qué dice el Gobierno? Pues el ejecutivo está aparentemente maniatado porque aunque Repsol es una empresa estratégica, hace muchos años que está privatizada. No obstante, el gabinete ya han dejado caer que "no se ve con buenos ojos" la posible venta a una compañía como Gazprom que es de propiedad estatal y, además, monopolista. Al vicepresidente económico, Pedro Solbes, la idea le chirría y al presidente del PP, Mariano Rajoy, tampoco le gusta.
No sería de extrañar que alguien desde algún despacho importante le hiciera alguna indicación a los directivos de Sacyr para que busquen otros caminos que no pasen por Rusia. Una recomendación que muy posiblemente sería atendida, porque al fin y al cabo, nunca se sabe a quién habrá que pedir un favor algún día y más estando los tiempos como están por culpa de la crisis del ladrillo.



¿Y a todo esto, que dice el otro Gobierno, el de Bruselas? Pues el ejecutivo comunitario ha sido más pragmático y ha puesto en duda que Gazprom tenga capacidad financiera para comprar el 20 por ciento de un pequeño gigante como Repsol. A lo mejor, los rusos no llegan esta vez.